Las Ocho Ramas del Yoga para la Realización del Ser

Muchos ya están familiarizados con Las Ocho Ramas del Yoga, el Raja Yoga, el Camino Real  y Soberano hacia la Unión que propuso el Maharishi Patanjali, el gran regalo que dio al mundo, estableciendo un conjunto de pautas muy simples pero profundas para eliminar los obstáculos en nuestro camino hacia la Realización del Ser. 

Entendemos que el cuerpo es un campo de moléculas, la mente un campo de pensamientos y detrás de la mente y el cuerpo está el campo de la conciencia, el dominio del espíritu, del cual emergen ambos, tanto el cuerpo como la mente. Al reconocer o recordar que somos espíritus eternos ocultos tras la mente y el cuerpo, nos liberamos y empezamos a vivir en la seguridad, la compasión, el entusiasmo y el amor.

Las Ocho Ramas del Yoga para la Realización del Ser propuesto por Patanjali tiene el propósito de retirar el velo que impide ver los planos más profundos de nuestro ser y también forman la base de cualquier Sadhana o práctica espiritual para purificar el cuerpo físico, el cuerpo mental y el espiritual.  Sin embargo, Patanjali no solo nos está guiando hacia una mente y un cuerpo sano, su objetivo es la perfección de la salud física, ética, emocional y psico-espiritual, abriendo el camino para el eventual cese o trascendencia de toda función mental. 

Patanjali reconoce que ya somos perfectos o realizados en nuestra esencia, pero nos hemos distraído y alejado de la Verdad y en el proceso hemos acumulado estrés, fatiga y toxinas, resultando en una pérdida de conexión con nuestra Esencia.  Las ocho ramas nos dan los medios para recordar quiénes somos realmente, en un viaje para re-conectarnos con lo Divino, por lo que es una aventura de regreso al Amor.

Veamos cómo se relacionan con nuestras vidas y cómo podemos incorporarlos al día a día.

Rama 1. Yama

Los cinco Yamas se conocen comúnmente como códigos de comportamiento moral y social, cómo debemos comportarnos con los demás.  Sin embargo, nuestra actitud hacia los demás es un reflejo de cómo nos tratamos a nosotros mismos. 

  • Ahimsa. Practicar la no violencia.  Cuando actuamos desde el alma somos incapaces de ejercer violencia porque todo nuestro ser se afianza e la paz. En Ahimnsa no hay pensamiento violento, ni palabra violenta, ni actos violentos; no hay espacio para la violencia porque el corazón y la mente están llenos de amor y compasión por la condición humana. 

El primer paso para vivir en Ahimsa es ser más amable y amoroso consigo mismo.  ¿Estás descansando lo suficiente, comiendo una dieta saludable, equilibrando tus emociones, haciendo las cosas con amor y disfrutando de ellas?.

  • Satya. Hablar con la veracidad.  Empiece consigo mismo.  Escuche su cuerpo y déjese guiar por sus señales de comodidad o incomodidad.  Patanjali describió la verdad como la integridad de pensamiento, palabra y obra; hablamos con la bondad de la verdad y somos honestos de manera innata porque la veracidad es una manifestación de nuestro compromiso con la vida espiritual.
  • Asteya. Ser honestos/no robar.  La deshonestidad suele ser producto del temor a perder algo (dinero, amor, posición, poder). La posibilidad de vivir honestamente emana de una conexión profunda con el espíritu; cuando alcanzamos un estado interior de plenitud, desaparece la necesidad de manipular y de engañar. Sea agradecido por todo lo que tiene y viva en la conciencia de la riqueza.  Sé exigente con tu tiempo.  Perder el tiempo es robarte a ti mismo. 
  • Brahmacharya. Ejercer un control adecuado del instinto sexual. No desperdicies tu energía.  Brahmacharya significa entrar en concordancia con la energía creadora del cosmos. Cuando el alma establece una relación de amor con el cosmos, la necesidad de expresar nuestra sexualidad puede ser reemplazada por una expresión más amplia del amor. Sé consciente de cómo se siente tu cuerpo y favorece las actividades y situaciones que te dan energía en lugar de aquellas que te quitan energía. 
  • Aparigraha. Generosidad.  Recuerda que tú eres el Universo. Hay un dicho védico, el hombre ignorante desea cosas materiales, “El hombre inteligente desea metas espirituales pero el hombre sabio simplemente ama y todo le llega”.  Sé el hombre sabio. La generosidad resulta del cambio en el punto de referencia interno, cuando este pasa del ego al espíritu. Una persona realizada sabe que su naturaleza esencial no es local, y por ello expresa su generosidad espontáneamente en todos sus pensamientos, sus palabras y sus actos. La conciencia limitada refuerza las limitaciones; la conciencia expandida nos hace conscientes de la abundancia.

Rama 2. Niyamas

Los cinco Niyamas son los principios para vivir nuestras propias vidas, que afectan directamente nuestro viaje espiritual. Son algo así como cualidades que una persona en evolución expresa de manera natural. Estas cualidades no surgen por el simple hecho de asumir una actitud de rectitud moral, sino como resultado de una vida natural y equilibrada. Estas cualidades emanan de una conexión con el espíritu.

  • Saucha. Pureza. La mente y el cuerpo se alimentan de las impresiones que recibimos de nuestro entorno a través de nuestros cinco sentidos;  las sensaciones, los sonidos, las imágenes, los sabores y los olores contienen energía e información que integran nuestro ser una vez que los asimilamos. Es recomendable elegir conscientemente todas las experiencias y que estas sean sanas para la mente, el cuerpo y el alma.

Siempre es un buen momento para hacer un análisis e inventario de cómo nos estamos comportando física, mental y espiritualmente.  ¿Qué estamos invitando a ingresar a nuestras mentes y cuerpos a través de nuestros sentidos?. 

  • Santosha. Aceptación. La fragancia de la conciencia es el momento presente. Cuando luchamos contra el momento presente, estamos luchamos contra todo el cosmos, pero la aceptación no significa sumisión. La aceptación surge cuando renunciamos a la necesidad de controlar, de ejercer el poder y de ser aceptados. La auto-aceptación refleja un estado en el cual nuestra paz es independiente de las situaciones y circunstancias que nos rodean.

 Acepta que el momento presente siempre es perfecto. Deja de luchar contra el pasado y busca oportunidades futuras. La alegría del Absoluto está siempre con nosotros. Busca la alegría incluso en las actividades cotidianas y deja que sea tu guía. 

  • Tapas. Disciplina y austeridad.  Tapas significa fuego. Cuando el fuego de la vida de un yogui arde intensamente, es como un faro de luz que irradia equilibrio y paz sobre el mundo. Ese fuego es el que permite digerir y metabolizar tanto el alimento como las toxinas; un fuego interno fuerte y sano puede asimilar todas las impurezas.

Las personas suelen asociar la disciplina con sacrificio, en este caso no es así. El estilo de vida de los yoguis puede parecer disciplinado porque su ritmo biológico está en armonía con el ritmo de la naturaleza; se levantan temprano, meditan todos los días, hacen ejercicio con regularidad, se alimentan de manera sana y balanceada y se acuestan temprano porque experimentan directamente los beneficios de poner su ritmo personal en armonía con la naturaleza. Tapas consiste en adoptar la transformación como el sendero hacia una conciencia superior.

El mundo puede ser muy caótico y confuso a veces, pero ahora es el momento de recuperar nuestro dominio en todo lo que hacemos.  Toma conciencia de las cosas o personas que ya no sirven en tu camino, agradéceles y déjalas ir.  Presta atención a todos los aspectos de tu vida y sé moderado en todo. 

  • Svadhyaya. Estudio de uno mismo.  Mirar hacia nuestro interior. Existe una diferencia entre el conocimiento y el saber. No confundir la información con la sabiduría. El estudio de nosotros mismos nos ayuda a comprender esta diferencia, nos invita a mirar al interior, hacia el ser, y no hacia los objetos externos como puntos de referencia. 

Para desarrollar Svadhyaya en tu práctica de silencio y/o meditación hazte las siguientes preguntas «¿Quién soy?, ¿Qué es lo que deseo? ¿Cuál es mi propósito en la vida?” Antes de hacer algo, pregúntate si te sirve en tu viaje en esta vida.

  • Ishwara Pranidharna. Fe, devoción y entrega A Dios. Entregarse a la sabiduría de la incertidumbre. Ishwara nos ayuda a familiarizarnos con el campo ilimitado de la inteligencia infinita. Sembramos las semillas de la sabiduría cuando nos entregamos a lo desconocido, pues lo conocido corresponde al pasado. La verdadera transformación, la sanación y la creatividad nacen de la conciencia del momento presente, la cual implica desapegarse del pasado para acoger la incertidumbre.

Para desarrollar Ishwara Pranidharna reconoce la Divinidad dentro de ti y entrégate a tu propia Divinidad, ve todo lo que haces como parte de tu práctica espiritual.

Los Yamas y Niyamas representan el diálogo interior de un yogui. No son cualidades que se puedan asumir o manipular a capricho, surgen de manera espontánea, como expresión natural de un sentido expandido del ser, y pueden concebirse como etapas cumplidas a lo largo del avance espiritual.

Rama 3. Asanas

Asana significa “asiento” o “postura” o más exactamente el asiento de la conciencia.

Cuando la gente piensa en yoga, generalmente lo asocia con este pilar, relacionada con las posturas para mejorar la flexibilidad o el tono muscular. Hoy en día pensamos en las asanas como las poses que hacemos en una clase de yoga en occidente.  Sin embargo, en un nivel más profundo, asana es la expresión plena de la integración de la mente y el cuerpo; un estado en el cual logramos ser conscientes del flujo de energía vital a través de nuestro cuerpo. Es la posición que nos permite ir más allá de la conciencia de la mente y el cuerpo hacia la Conciencia Pura.  Esto se puede lograr cuando nos acomodamos completamente en una postura de yoga o en nuestro asiento de meditación, pero también en cualquier otro momento si vivimos nuestras vidas con Gracia.  La Gracia nos reconecta con lo Divino. La Gracia es cuando se relaja todo esfuerzo y la mente se asienta en el Infinito.  Trae gracia a tu vida en todo lo que hagas.  ¿Cómo caminas, cómo te sientas, hablas, vistes?  Sé elegante. 

Rama 4. Pranayama

Prana es la fuerza vital; es la energía esencial que transforma la materia inerte en seres biológicos vivientes en evolución.  Cuando el prana abandona el cuerpo, el alma también lo hace.  Pranayama significa expandir esta fuerza vital y estar completamente vivo.  Prana está íntimamente conectado con la respiración, por lo que Pranayama utiliza ejercicios de respiración para expandirlo por todo el cuerpo.  Cuando el prana fluye libremente a través del cuerpo/mente, la persona se siente saludable y llena de vida; cuando el paso del prana se obstruye, no tarda en aparecer la fatiga y la enfermedad.

La respiración también está asociada con distintos estados emocionales, para cada emoción tenemos una forma diferente de respirar, por lo que el Pranayama influye directamente a nuestro estado emocional, en pocas palabras, podemos modificarlo a través de una respiración controlada.

Pregúntate ¿qué cosas nuevas quieres traer a tu vida?.  ¿Qué es hora de liberar y qué cosas quieres conservar? Usa tu respiración para inhalar bondad, amor, compasión y exhala ira, codicia, tristeza o limitación.

Rama 5. Pratyahara

Pratyahara es dejar de alimentar los sentidos. Pantanjali aconseja dedicar algunos momentos del día a desconectar nuestros sentidos del mundo, de manera que podamos escuchar con mayor claridad nuestra voz interior. Prathyahara es el proceso de dirigir los sentidos hacia adentro con el fin de concentrar la conciencia en los elementos sutiles del oído, del tacto, de la vista, del gusto y del olfato. Toda la experiencia está en la consciencia.

La mayoría de nosotros estamos sobre estimulados, así que, toma conciencia de cuánta información innecesaria estás asimilando a través de tus sentidos.  Comienza a notar las cosas que te distraen de tu viaje espiritual, ya sean situaciones, pensamientos o emociones. Fíjate qué cosas innecesarias sigues repitiendo. 

Practica la recapitulación, donde revisas tu día sin juzgar, justo antes de irte a dormir.  Entonces déjalo ir, todas las preocupaciones e inquietudes, déjalas en el pasado. A medida que avanza el día, recuerda que todo lo que estás experimentando no es realmente quién eres.  Conviértete en el testigo de todo lo que haces. 

Rama 6. Dharana

Dharana es el dominio de la atención y la intención. El mundo es una creación cuántica de energía e información. Todo lo que percibimos es en realidad un acto selectivo de atención e interpretación. Cuando establecemos nuestra conciencia en el ser y cuando nuestras intenciones son claras, la naturaleza confabula con nosotros para ayudarnos a realizar nuestros deseos más íntimos.

Evoque sus intenciones en la conciencia; haga una lista de las cosas más importantes que quisiera realizar en su vida y repáselas dos veces al día, antes de entrar en estado de meditación. Cuando su mente se aquiete en meditación o en una práctica de asanas de yoga, libere sus intenciones y ponga sus deseos en manos del universo. Luego, durante el día preste atención a las sincronicidades que comienzan a vislumbrarse y a indicarle el camino que debe seguir para realizar sus deseos.

Rama 7. Dhyana

Dhyana es el desarrollo de la conciencia del observador a través de la perfección de la práctica de meditación.  Es el reconocimiento de que estamos en este mundo, pero no somos de este él. Dhyana consiste en cultivar la conciencia para no perdernos en medio de los objetos de nuestra experiencia y de la transformación incesante. Las situaciones, las circunstancias, las personas y las cosas cambian constantemente en nuestra vida, nuestra esencia -el alma- es quien presencia esos cambios.

Comprométete a ser regular con tu práctica de meditación. Es posible que aún surjan pensamientos, pero con la práctica continua, los períodos de flujo del mantra aumentarán.  Dhyana eventualmente lleva la conciencia limitada a su fuente de Conciencia Pura. 

Dhyana se debilita por las expectativas, la rigidez, el comportamiento compulsivo y la falta de confianza.  Trate de minimizar o eliminarlos de su vida.

Rama 8. Samadhi

Samadhi es el estado de permanencia en la conciencia pura e ilimitada. En este estado, en el que logramos ir mas allá del tiempo y del espacio, del pasado, del futuro y de la individualidad, alcanzamos a experimentar el ámbito de lo eterno e infinito. Ésa es nuestra naturaleza esencial. Al entrar en Samadhi con regularidad, provocamos el cambio de nuestro punto interno de referencia, que pasa del ego al espíritu.

Samadhi no es algo que podamos obtener simplemente intentándolo.  Samadhi es la culminación de todos los demás Pilares, la meta de nuestras prácticas espirituales.  Samadhi es el campo silencioso de infinitas posibilidades, que permanece oculto hasta que permitimos que cese toda actividad y distracción. 

Además de ser regular con tu meditación, dedica tiempo y, si es posible, vive en un entorno tranquilo y pacífico, minimiza tus distracciones, practica la auto-aceptación, alinea tus deseos para apoyar tus metas espirituales, trata de no tomarte nada demasiado en serio.

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