UNA VIDA CON PROPÓSITO

Vida con Propósito

Felicidad: una búsqueda interminable

Al final, todo lo que buscamos es la felicidad. Todos estamos montados en el tren que va en busca de la tan anhelada felicidad. La buscamos incansablemente en personas, relaciones, posesiones materiales, lugares, alcanzando algún status social, en sentido de pertenencia, etc. y no la encontramos. Podemos pasarnos la vida entera solo en su búsqueda.

¿Sabes dónde se encuentra?, en el propósito. La felicidad es el fruto que surge del propósito, lo que todos deberíamos buscar es un propósito en nuestras vidas.

Si bien es cierto que podemos experimentar temporalmente algunos momentos de alegría sin propósito, inmediatamente este pasa, regresamos al mismo estado y buscamos algo más que nos saque de nuestro entumecimiento y miseria.

La verdadera, siempre duradera y permanente felicidad sólo surge de la realización. Es ese momento cuando podes mirar todas las áreas de tu vida y decir desde el corazón: “Estoy viviendo mi verdad más elevada”.

El universo es benevolente y quiere que vivamos nuestro propósito, por lo tanto, hizo que vivirlo se sintiera extremadamente bien y no hacerlo, por el contrario que nos sintamos miserables, con una ansiedad interminable.

Te sientes totalmente feliz y realizado cuando usas tus dones porque tienen un impacto positivo e importante en el mundo.

La felicidad permanente y el gozo es el indicador natural de que estamos viviendo alineados con nuestro propósito. Es la brújula que nos guía en el camino correcto. La felicidad no es la meta, pero si el resultado de llegar a ella. Entonces, en lugar de buscar felicidad, deberíamos buscar plenitud y así la felicidad vendrá sola.

La felicidad no es tu propósito, es uno de los resultados de vivir tu propósito.

Entonces, ¿Qué es la felicidad?

La perseguimos para que suceda tan solo en momentos fugaces. La felicidad no debería ser como una montaña rusa, donde la sentimos a borbotones solo en determinadas ocasiones. Por ejemplo, cuando vamos a un concierto a ver a nuestro cantante favorito, sin duda esa experiencia nos llena de alegría; pero la felicidad debería ser la emoción que perdura continuamente durante el tiempo de separación que hay entre esa experiencia y otras similares, sabiendo que todas las áreas de tu vida están alineadas con tu verdad.

La felicidad no se trata de escapar y experimentarla solo en algunas ocasiones, sino de que esté presente todo el tiempo y donde nos encontremos.

La felicidad no es llegar a un destino, sino es amar el viaje, cada tramo del viaje y vivirlo plenamente.

La felicidad no ve siempre se ve como una sonrisa en el rostro, muchas veces es el fuego en el corazón que nos impulsa a cambiar.

La felicidad es el anhelo dentro nuestro de crear algo más grande que nosotros mismos y verlo hacerse realidad a través nuestro.

La felicidad es elegir los desafíos correctos de nuestro viaje, porque nos llevarán hasta donde debemos ir.

Felicidad es irse a la cama cada noche sabiendo que lo dimos todo.

Es ser un recipiente para la sabiduría universal que fluye a través de nosotros.

Es el alcance completo de nuestras emociones, de nuestro ser, nuestros dones, nuestras visiones, eso es la verdadera felicidad.

La felicidad NO es:

  • Esperar que la vida mejore
  • Escapar de la realidad
  • Un destino
  • Un sonrisa en tu rostro
  • Evitar desafíos
  • Guardar las mejores ideas para ti mismo

La felicidad SI es:

  • Crear la vida que deseas
  • Cambiar tu realidad
  • Un viaje
  • Fuego en tu corazón que te impulsa a cambiar
  • Elegir los desafíos que te llevan a una mayor verdad
  • Ver a otro beneficiarse de los dones que compartes

El viaje hacia la encarnación de tu Dharma no solo te hará completamente feliz, también te hará sentir realizado, inspirado, exaltado, asustado algunas veces, lleno de energía otras y en plenitud.

El viaje es hacia el reencuentro con el Dharma

Tu Dharma te mostrará la profundidad de tus emociones y ese es el significado de la vida: experimentar tu totalidad en este experimento humano.

Ser humano es difícil, pero el propósito es lo que hace que valga la pena emprender este viaje. Es el propósito lo que mantiene a la madre ocupada, a la persona enferma luchando por su vida, al sanador ayudar con amor a otros, al maestro enseñar con compromiso y dedicación todos los días a sus estudiantes. El propósito es nuestra fuerza vital.

El error fué desconectarnos

Nuestro propósito tendría que ser el faro que ilumina y guía nuestra vida, pero en algún momento de ella dejamos de verlo y dejamos de hacer preguntas y cuestionar las cosas.

¿En qué momento de nuestra infancia dejamos de preguntarnos y de mantener esa curiosidad inquisitiva sobre la vida?.

De pequeños hacíamos preguntas que eran importantes en nuestro camino de auto descubrimiento y exploración del mundo y la vida: ¿mamá porqué el cielo es azul?, ¿Porqué las aves vuelan juntas, cómo se comunican entre ellas?, ¿Cómo escogen los peces al líder que dirige el cardumen?, ¿Porqué las hormigas van en fila?, etc. Si hubiésemos seguido preguntando con honesta curiosidad, las interrogantes de: ¿para qué venimos a esta vida? o ¿cómo podemos hacer el mejor uso del tiempo en este planeta? estarían con seguridad resueltas. Pero nos fuimos insertando con éxito en el sistema mundano y perdimos esa conexión interna.

En algún momento dejamos de preguntar y aceptamos esta realidad mundana, sin saber que en esas preguntas se encontraban las claves de nuestro despertar.

Las cosas que nos hacen felices, lo hacen por alguna razón.

La felicidad es el camino de migas de pan hacia nuestro Dharma.

Cada uno de nosotros nació con dones únicos que solo nosotros podemos compartirlos con el mundo. Cuando miramos la vida como una oportunidad para ser y estar; al hacer brillar nuestra luz, disfrutar y divertirnos en el camino, la vida adquiere un significado más profundo. Por eso descubrir nuestro Dharma es el trabajo más importante que podemos realizar.

Pero, finalmente ¿Qué es el Dharma?

Dharma es una palabra en sánscrito con muchos significados diferentes, el que nosotros exploraremos ahora es “El Propósito del alma”. Tu Dharma es ese gran porqué, la razón por la que estas aquí con esos pensamientos, necesidades y deseos. Cada uno de nosotros nacimos con un propósito único y esta experiencia humana se trata de recordar el nuestro y expresarlo completamente.

Lo primero que tienes  que comprender es que no eres ni tu cuerpo, ni tu mente; sino el alma que habita en un cuerpo y cuenta con un sistema operativo llamado mente, pero ninguno de esos dos eres tú. Eres la conciencia que vive dentro.

Lo segundo que tienes que comprender, integrar y procesar es la reencarnación, yo lo tengo que mencionar, aunque para muchos su ego niegue la posibilidad de esto, en algún momento lo comprenderán.

Has elegido encarnar en este plano por un tiempo muy específico, por una razón muy importante, y eso es recordar la verdad de quién eres.

Somos almas que existimos a través del tiempo y el espacio, en múltiples vidas. Durante el transcurso de cada una aprendemos lecciones importantes que hacen que nuestra alma avance. Elegimos encarnar en este planeta porque la Tierra es la escuela, es el único lugar en el Cosmos donde las almas pueden crecer.

Antes de encarnar, cada uno de nosotros eligió las lecciones que aprenderíamos y que nos prepararían para realizar nuestro Dharma: el propósito del alma.

Aunque suene enredado, tu alma decidió nacer y encarnar en ese cuerpo, en esas circunstancias, en esos padres, en ese momento exacto, porque era el ambiente perfecto con todo lo que necesitaba para poder luego encarnar y realizar tu Dharma.

Entramos en el maya (ilusión) con el propósito de recordar la verdad de quienes somos. Aceptamos la amnesia temporal: nacer con este traje humano, olvidando la magia que llevamos dentro. El viaje de recordar es lo que nos prepara para encarnar nuestro dharma.

Sin embargo el recordar no es fácil en esta escuela de la Tierra, donde el miedo se ha apoderado en gran medida. De niños aún teníamos una conciencia espiritual, éramos extremadamente creativos, sin límites y soñábamos en grande y no nos disculpamos por ello. Pero los temores de nuestro entorno y de la sociedad van en aumento. Es posible que nos hayan dicho que estábamos locos, que no estábamos en contacto con la realidad o que incluso nos hayan asustado por nuestra propia capacidad intuitiva. Hemos entregado nuestro poder a otros que dicen conocernos mejor que nosotros mismos, que dicen saber lo que realmente nos conviene y lo que es mejor para nosotros. Ya no confiamos en nuestra voz interior, en nuestros impulsos internos creativos, ni en lo que sentimos, ni en nuestras verdades. Nos hemos convertido en el caparazón de la verdad que alguna vez fuimos, en nuestro ego.

Piensa en algún momento de tu vida donde eras totalmente libre. Talvez fue correr desnudo afuera o escribir cuentos de hadas sobre seres mágicos y místicos o crear pociones con hierbas y plantas. Talvez conversar con ángeles, descubrir la magia y los secretos de la vida. Toda esa sabiduría aún está dentro de nuestra, pero dormida, todo lo que tenemos que hacer es recordarla y despertarla.

Tu Dharma esta codificado dentro de ti. Tu vocación es recordar quién eres.

Tu poder es ilimitado. Si realmente supieras lo poderoso que eres, te reirías porque alguna vez dudaste de ti mismo, desconfiaste de tus capacidades, pusiste en juicio tu verdad, aunque haya sido tan solo por un momento. Si pudieses recordarlo lo querrías inmediatamente de vuelta, ahora solo estas viviendo una amnesia temporal que engaña tu mente, pero no tu corazón.

Tu alma ha escogido esta vida, mucho antes de tu nacimiento porque es la experiencia necesaria para cumplir con tu propósito. Es posible que tu alma haya escogido padres o circunstancias de vida duras o difíciles, todos los que estamos en esta escuela las hemos hecho en alguna medida. Pero entiende, es lo que exactamente necesitábamos para obtener la fuerza, convicción, predisposición, paciencia y conciencia necesarias para cumplir con nuestro Dharma. Aunque muchos no escucharán esas señales y tendrán que reencarnar nuevamente con situaciones similares para tener una nueva oportunidad. No dejes que ese sea tu caso, por algo llego este post hacia ti y te llamo la atención. Por algo lo estas leyendo ahora mismo. La transformación y crecimiento que realices en esta vida no será de beneficio solo para ti, sino para todo tu linaje ancestral.

Así que la recompensa será aún mayor y habrá valido cada una de las acciones que realizaste, cada esfuerzo, cada paso dado, cada decisión tomada porque la alegría y el gozo de tu corazón te lo recordaran a cada momento.

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